
Imagina por un momento que sostienes una Biblia entre tus manos. La abres, pasas sus páginas con naturalidad y todo parece estar perfectamente ordenado. Evangelios, cartas, Apocalipsis.
Pero… ¿alguna vez te has preguntado cómo llegó la Biblia a ser exactamente como la tenemos hoy?
La respuesta es mucho más profunda, apasionante y humana de lo que muchos imaginan.
Bienvenido a esta lección dedicada a los libros inspirados del Nuevo Testamento, un viaje que no solo fortalece el conocimiento bíblico, sino también la fe.
Una invitación importante antes de comenzar
Si esta es la primera vez que llegas a este estudio, es fundamental que sigas el proceso en orden.
Cada lección se construye sobre la anterior, como en una escuela. Saltarse una etapa puede generar confusión, dudas innecesarias y malentendidos que ya han sido explicados previamente.
📌 Recomendación clave:
Ve a la lección número uno o continúa exactamente donde te quedaste.
La Biblia se entiende mejor cuando se estudia con orden, paciencia y profundidad.
La Biblia no es un solo libro: es una enciclopedia sagrada
Aunque solemos llamarla “la Biblia” como si fuera un único libro, en realidad estamos hablando de un compendio de libros inspirados por Dios.
Por eso es más correcto decir que la Biblia es una enciclopedia espiritual, dividida en dos grandes secciones:
- Antiguo Testamento
- Nuevo Testamento
En esta lección nos centramos exclusivamente en el Nuevo Testamento, su formación y su autenticidad.
¿Qué significa que un libro sea “inspirado”?
Aquí entra un concepto clave: el canon bíblico.
La palabra canon proviene del griego y significa regla o medida.
Es decir, el canon es el criterio que la Iglesia utilizó para discernir qué libros eran verdaderamente inspirados por Dios y cuáles no.
📜 En el año 393 d.C., durante el Concilio de Hipona, la Iglesia comenzó formalmente este proceso.
📜 Finalmente, el canon quedó definido de manera oficial en el Concilio de Trento (siglo XVI).
Este discernimiento no fue improvisado. Tomó más de mil años de oración, estudio y guía del Espíritu Santo.
Un dato clave: todos aceptan los 27 libros del Nuevo Testamento
Aquí hay algo muy importante que debes saber:
👉 Todos los católicos y todos los protestantes serios aceptan los mismos 27 libros del Nuevo Testamento.
Esto incluye:
- Los 4 Evangelios
- Los Hechos de los Apóstoles
- Las Cartas apostólicas
- El Apocalipsis
No existe discusión en este punto entre las grandes tradiciones cristianas históricas.
El Nuevo Testamento no cayó del cielo escrito
Después de la Ascensión de Jesús, los apóstoles no recibieron un libro, ni una Biblia impresa.
Jesús fue claro: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio” (Marcos 16,19)
📌 No les dijo: “Escriban un libro”
📌 Les dijo: “Prediquen”
Durante al menos 17 años, todo fue tradición oral.
Los apóstoles predicaban lo que habían visto, oído y vivido junto a Jesús.
¿Cuándo se empezaron a escribir los libros del Nuevo Testamento?
- Las primeras cartas (San Pablo) comienzan entre los años 40 y 50 d.C.
- Los Evangelios se escriben progresivamente hasta el año 100 d.C.
- El último apóstol en morir fue San Juan, alrededor del año 90–100.
Durante siglos, estos escritos estuvieron dispersos, sin un orden fijo, custodiados por las comunidades cristianas.
¿Por qué no todos los escritos fueron aceptados?
En los primeros siglos surgieron muchos textos llamados:
- “Evangelio según Tomás”
- “Evangelio de Judas”
- “Evangelio de María Magdalena”
📌 ¿Por qué no están en la Biblia?
Porque:
- Fueron escritos siglos después
- Tenían autoría falsa
- No coincidían con la enseñanza apostólica
- No eran usados por las primeras comunidades cristianas
La Iglesia no los prohibió, los discernió.
El Nuevo Testamento es la historia viva de la Iglesia
Este es un punto fundamental:
📖 El Nuevo Testamento narra el nacimiento, crecimiento y organización de la Iglesia primitiva.
Habla de:
- Comunidades cristianas
- Conflictos doctrinales
- Correcciones, exhortaciones y guía espiritual
Por eso, la Biblia y la Iglesia no pueden separarse.
Van juntas desde el inicio.
La Iglesia como custodia de la Palabra
La Iglesia Católica no “inventó” la Biblia, pero sí la custodió, protegió y ordenó bajo la guía del Espíritu Santo.
Negar este proceso histórico es ignorar la realidad de los primeros siglos del cristianismo.
Conclusión: conocer el origen fortalece la fe
Cuando comprendemos:
- Cómo se formó el Nuevo Testamento
- Quiénes lo escribieron
- Por qué ciertos libros fueron aceptados
Nuestra fe deja de ser superficial y se vuelve consciente, sólida y madura.
📌 Estudiar la Biblia con profundidad no debilita la fe.
📌 La fortalece.